Ir al contenido principal

¿Por qué es mejor no enseñar a andar a tu bebé?

Virginia Hernández

Cuando un bebé cumple 12 meses, todos los que estamos a su alrededor estamos expectantes para que comience a dar sus primeros pasos y a andar. Incluso no se pueden evitar hacer las típicas comparaciones donde unos comenzaron a andar muy pronto y otros muy tarde.

También, como padres oímos mil y un consejos. “Pon zapatos al niño para que su pie se agarre más al suelo”, “Cógele de las manos y ponle a caminar, si no lo haces el niño no aprenderá nunca”. Son frases que podemos escuchar muy a menudo.

La realidad, es muy distinta. Si el desarrollo autónomo del bebé es respetado y el adulto no interfiere colocando al niño en posturas que todavía no domina, todos los niños gatean, se sientan, se ponen de pie y caminan. La pediatra húngara Emmi Pikler realizó investigaciones al respecto y lo plasma en algunos de sus libros como Moverse en libertad.

Dejarlos aprender solos y no intervenir en su desarrollo potencia la confianza y la autoestima de los niños, así como el control sobre su propio cuerpo, el equilibrio, la coordinación y precisión de sus movimientos.

Intervenir en su desarrollo, queriendo que el niño, se siente o camine antes de que esté preparado puede influir en aprendizajes futuros, no solo motores, sino también cognitivos y del lenguaje.

“Cuando recortamos las fases del desarrollo psicomotor y forzamos o aceleramos el proceso de verticalización, en muchos casos, se empobrece la capacidad de balbuceo y se retrasa la organización del lenguaje”. Ferré y Ferré

¿Con esto queremos decir que los padres sean meros espectadores y se desentiendan de los niños?

No, pero el acompañamiento en estas etapas de desarrollo tiene que ser distinto. El adulto conociendo al niño y su desarrollo debe proporcionarle un ambiente adecuado, amplio y seguro donde el niño pueda moverse en libertad y ejecutar los movimientos para los que está preparado. Este espacio también tiene que ser rico en experiencias sensoriales acordes a las necesidades, preferencias y etapa evolutiva de cada niño, que potencien la motivación y el interés y faciliten la exploración del entorno. Será el niño el que se encargue de ir adquiriendo los hitos evolutivos por sí mismo.

En Centro Esnia realizamos talleres en los que proporcionamos estrategias a los padres para acompañar a los bebés durante su desarrollo.

Artículo publicado en "La Crónica de Salamanca"




Comentarios

Entradas populares de este blog

Niños y televisión

¡No me toques!

Padres primerizos, ¿Por dónde empezamos?

Rabietas

Ante los problemas de conducta de los niños, ¿qué podemos hacer?

Cuidar al cuidador

Jugar, el mejor antidepresivo