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Matronatación

Virginia Hernández
Es tiempo de vacaciones, playa y piscina. En verano a todos nos gusta disfrutar del agua y pasar los días combatiendo las altas temperaturas dándonos un baño.

Los niños son los que más disfrutan del agua, incluso los bebés. En ocasiones podemos encontrarnos bebés, en la piscina, con sus padres que parece no tenerle miedo al agua y se desenvuelven estupendamente.

Esto se debe a que los bebés están dotados de una serie de reflejos que hacen posible que se adapten rápidamente al medio en el que se encuentren. A partir de los 8 ó 9 meses el bebé va perdiendo algunos de estos reflejos. Por eso los bebés menores de un año se adaptan al agua más rápidamente que los niños más mayores. El miedo al agua va apareciendo según van creciendo. Cuanto más tiempo pasen apartados del agua más sentimiento de desconfianza y fobia podrá aparecer en el niño.

Con la matronatación conseguiremos que el niño tenga seguridad en el agua y cuando sea mayor le cueste menos aprender a nadar. La matronatación no son clases para que el bebé aprenda a nadar. Más bien se trata de una actividad que busca reforzar el vínculo de apego y confianza entre los padres y el bebé. Además, se crean situaciones de juego en las que el bebé aprende a flotar y a moverse por el agua con ayuda de sus padres.

Al mismo tiempo, la matronatación aporta una serie de beneficios a los bebés entre los que podemos destacar:

  • Desarrollo psicomotor. Con la natación comienzan a tener nociones de desplazamiento y distancia de una gran riqueza y sensibilidad, lo que redundará en una mayor coordinación motriz.
  • Fortalecimiento del sistema cardiorrespiratorio. Fortalece el corazón y los pulmones.
  • Ayuda al sistema inmunológico.
  • Aumenta el coeficiente intelectual. El agua estimula la capacidad de juego del niño lo que repercutirá muy favorablemente en aprendizajes futuros.
  • Favorece el vínculo afectivo entre los padres y el bebé.
  • Inicia la socialización sin traumas en un ambiente lúdico y recreativo. En la piscina conviven con otros niños y otros adultos.
  • Desarrolla las habilidades vitales de supervivencia
  • Ayuda al bebé a relajarse.
  • Ayuda al bebé a sentirse más seguro.
Esta actividad la podemos compartir con nuestros hijos desde que tengan 4 meses, en los sitios habilitados para ello. En la mayoría de las piscinas la matronatación comienza cuando los bebés tienen 6 meses ya que aseguran que las condiciones de la piscina para el baño (temperatura, nivel de cloración) son óptimas a partir de esa edad.

Artículo publicado en "La Crónica de Salamanca"

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