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Cuidar al cuidador

Esther Serrano
Todo tiene un principio, en este caso todo empieza por algo pequeño, insignificante a los ojos de los demás, algo que intentamos enfocar desde diferentes ángulos para convencernos de que tiene una explicación sencilla y no volverá a ocurrir, ese pensamiento nos tranquiliza, pero un día se repite, o tal vez notemos otro algo pequeño, nuevo, diferente, que volvemos a mirar desde nuestro prisma “tiene que tener una explicación” y buscamos una que nos satisfaga, sin embargo, algo dentro de nosotros se ha despertado, un desasosiego, una sensación de incertidumbre, un temor a no sabemos qué, y reaccionamos, muchas veces sin ser conscientes de ello, pero reaccionamos, observamos con más insistencia, o ayudamos, o quizás nos enfadamos, o sentimos una especie de bloqueo…

Este suele ser el primer contacto de las familias con algunas enfermedades crónicas, ese “algo” al que se enfrentan por primera vez varía, pero el impacto emocional aparece en todos los casos, lógicamente hay diferencias, aunque si tuviéramos que generalizar hablaríamos de ansiedad, la incertidumbre produce mucha ansiedad, y de una sensación de falta de rumbo, ¿hacia dónde voy? ¿intento esto? ¿o sería mejor esto otro?

Invitamos a todas aquellas personas que se hayan sentido identificadas, a consultar con profesionales serios que puedan ayudar a aclarar esas dudas, ayudar a reconocer lo que simplemente son diferencias dentro de un proceso normal de desarrollo, ayudar a utilizar nuestros recursos personales, que son muchos, para estimular a los pequeños (suponiendo que sean ellos el objeto de nuestra preocupación) en aquello que necesitan, o ayudar a detectar lo antes posible que hay algo más, que requiere una atención más especializada, no se trata de poner etiquetas, que hay veces que sólo se utilizan para justificar la postura “no se puede hacer nada”, ni se trata de hacer sobrediagnósticos, de buscar patología donde no la hay, se trata de abrir los ojos y saber que se pueden hacer cosas que mejorarán la situación presente, o cosas que mejorarán la previsible situación futura.

Y ya que hablamos de cuidadores, no hay que olvidar el cuidarse también a uno mismo, pero no cuando hay cansancio, desgaste, sensación de agotamiento, sino desde el minuto uno.

Artículo publicado en "La Crónica de Salamanca"

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